sábado, 28 de marzo de 2020

viernes, 27 de marzo de 2020

La espera

De la nada, un ruido ensordeció toda la habitación. Eso fue lo último que ella escuchó.
Empezó a sentir la cabeza muy caliente y las manos heladas, y en la penumbra, alcanzó a distinguir una sombra oscura con una sonrisa nostálgica
– ¿Realmente eres tú? – Pronunció con tan solo un hilo de voz
Y sucumbió feliz al sueño eterno.

El paraguas

Georgina camina hacia su casa cuando de pronto: ¡plop! ¡plop! ¡plop, plop! ¡plop, plop, plop! La tormenta comienza a caer ruidosamente sobre su cabeza.

Abre su mochila y busca por todos lados, pero nada, justo hoy dejó el paraguas en casa.

No muy lejos de ahí, en una casa aparentemente vacía, hay un pequeño paraguas tomando chocolate caliente frente a la ventana.

– ¡Ah! ¡Esto sí es vida! -Dice entre sorbos – Al fin no soy yo el que regresará a casa todo mojado.

miércoles, 25 de marzo de 2020

Jubilación forzada


- ¡Salgamos!
- Pero… ¿A dónde?
- No importa, tú sígueme
- ¿Qué no ves que es imposible salir de aquí?
- Yo vi que uno lo logró. No quiero vivir en esta suciedad el resto de mi vida.
- Ni yo… y la oscuridad me aterra. Pero no sé, es muy arriesgado, no me atrevo.
- ¿Quieres morir aquí, sin haber conocido el mundo?
- Es que… ¿Qué va a ser de nosotros si nos vamos? No sabemos qué hay más allá…
- Seguro no puede ser peor que esto. ¡No soporto este lugar! Es muy húmedo y me enferma. ¿Vienes conmigo o no?
- Está bien… Voy contigo.
- Es nuestra oportunidad. ¡Vámonos!

Rogelio le dio un gran mordisco a su manzana y vio sus dos dientes frontales encajados en ella. Con estos ya eran tres los que perdía en la semana.


martes, 24 de marzo de 2020

Todo es silencioso, pareciera que todos han desaparecido de repente.
Te levantas y observas por la ventana. Nadie. Solo hay letreros que piden que no salgan y que no toquen el agua contaminada. Muchos muertos.
En ese momento recuerdas que debes tomar un baño.
Recorres el pasillo que divide tu habitación y el baño. Te preguntas dónde estarán tus hijos. Ya deberían haber despertado.
A mitad del pasillo escuchas una voz lejana "No vayas, el agua mata, no vayas"
Buscas de dónde salió esa voz, pero no hay nadie.
Entras al baño y abres la regadera. Tu piel empieza a desprenderse suavemente de tu cuerpo. Todo ha terminado.

Despiertas agitado. Por suerte, solo fue un sueño.
Volteas a la ventana y no ves a nadie, solo notas algunos letreros que no alcanzas a leer. No importa, es tarde y tienes que tomar un baño.
– ¿Viva o muerta?
Preguntó mi compañera de vagón, mientras me mostraba sus pies blanquísimos. Volteé a ver a todos los demás pasajeros, todos correctamente sentados con sus zapatos recién boleados.
Contuve la respiración y descubrí mis pies debajo del asiento.
– Muerta... Pero no sé cómo... –Dije mientras observaba fijamente mis calcetas amarillas

miércoles, 4 de marzo de 2020

– ¡No me dejes! ¡Por favor, no te vayas! Te lo ruego, quédate conmigo. Puedo cambiar, en serio. Puedo ser como tú quieres que sea, voy a hacer todo lo que me digas, te lo prometo.

Pero tú no respondes, estás mirándome en silencio, me observas con una mezcla entre tristeza y lástima y yo no soporto mantenerte la mirada, me duele ver que sufres por mi culpa y saber que ya nada tiene solución. Ya no hay más que hacer, tú tomaste tu decisión y terminaste con mi vida y con mi futuro.

– te necesito, ¿no te das cuenta? Yo no soy nada sin ti, siento que me voy a morir si me dejas... Ya sé, ya sé que me has dicho mil veces que hay mucha gente que vive así y que estas cosas de superan, pero yo no lo quiero superar. ¡Yo no quiero esa vida! Yo solo te quiero a ti... No sé qué más ofrecerte para que aceptes quedarte, te doy lo que sea... ¡No! ¡Espera! ¡Voltea! ¿Qué de supone que haré cuando te vayas?... No, no quiero que me digas que te voy a olvidar. ¡No es justo! ¡No me dejes!

Te fuiste... regresaste a ocupar tu lugar en la eternidad. Al final no me dijiste nada y solo tengo el oscuro recuerdo de tu mirada. La habitación, de pronto, se llenó de la soledad más dolorosa que pueda existir: el abandono del alma. Solo me quedó la pequeña luz que aún irradiabas y que se extinguía lentamente. En segundos, no fui capaz de ver nada. El vacío dentro de mí me devoró por completo, un vacío sordo, terrible, el vacío de sentir que trataba de controlar un cuerpo inútil y desposeído... Y claro, tú te habías llevado toda mi fuerza de vida.

Ahora, me doy cuenta de que tenías razón, hay muchos que viven como yo, que vagan por el mundo como seres errantes y parece que están bien con eso. Cada día me cuesta más trabajo distinguir a los que aún tienen un poco de ti de los que, como yo, te han perdido para siempre, y a ratos quisiera ir con los que aún te tienen para tratar de recuperarte, pero sé que es imposible.

Empiezo a olvidarte y eso me aterra, cada vez tu imagen es más borrosa para mí, a ratos me descubro con la mente totalmente en blanco, sin pensar en ti ni en nada. ¿Es eso lo que me depara el resto de mi vida? Un futuro sin sentir, sin pensar, sin tener ni siquiera el recuerdo de haberte tenido... El miedo, me aferro al miedo que siento porque es lo único que me mantiene consciente. 

Yo sé que me quedan pocas horas así y después habré olvidado todo esto, a ti y a todo... Por favor, alma mía, ya entendí la lección, no quiero ser solo un cuerpo vacío. Prometo cuidarte más, prometo ser mejor. Tengo miedo, el frío invade todo mi cuerpo, me duele, no puedo más... Se me acaba el tiemño. Por favor... Regresa.